LA ACUPUNTURA: REALIDAD O MITO
EFICACIA DE LA ACUPUNTURA1
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Tradicionalmente la acupuntura ha sido empleada con bastante frecuencia para el tratamiento de los dolores agudos y crónicos de diferentes orígenes. El éxito clínico en la eliminación o modulación alcanza un 70% en pacientes con lumbago (dolor de espalda baja), artritis, síndrome miofascial, migraña y otros desórdenes dolorosos.
¿Cómo puede una aguja de acero clavada en la mano aliviar un dolor de cabeza? Puesto que este fenómeno no se adecúa a los conceptos fisiológicos, los científicos se mostraron desconcertados y escépticos.
Muchos lo explicaron recurriendo al bien conocido efecto placebo, que actúa a través de la sugestión, la distracción o incluso la hipnosis. Beecher en 1945, demostró que la morfina, el fármaco analgésico más potente conocido, aliviaba el dolor de un 70% de los pacientes, mientras que las inyecciones de glucosa lo reducían en un 35% de los pacientes que creían haber recibido morfina.
Por ello, los investigadores médicos de principios de los años 1970 dedujeron que la analgesia por acupuntura (AA) tenía un efecto psicológico: el efecto placebo. Sin embargo, esta hipótesis plantea algunos problemas. ¿Cómo se explica entonces la aplicación de la AA en medicina veterinaria desde hace más de 1.000 años en China, desde hace más de 100 en Europa y de forma creciente en las prácticas veterinarias actuales en América?
Los animales no son sugestionables, y sólo unas pocas especies son capaces de tener una reacción de inmovilidad que se conoce como hipnosis animal. De igual modo, los niños pequeños también responden a la AA.
Debe destacarse como una de las primeras conclusiones de la AA que ella resulta muy eficaz en el tratamiento del dolor crónico, habiendo demostrado su efecto entre un 55 y un 85% de los pacientes y comparándose favorablemente con los de la morfina que tiene efecto en el 70% de los casos (Pomeranz, 2000).
Otra conclusión es que la AA es más efectiva que el placebo, lo cual indica un efecto físico real. Estas conclusiones se centran en la evidencia recogida en tres clases de estudios: Clase A. Estudios en los cuales no existe un grupo de control con el que comparar el grupo de acupuntura o en los que existía un grupo control en el que los individuos no recibieron tratamiento de ninguna clase. Clase B. Aquí existía un grupo de control que recibió acupuntura pero en una localización errónea (denominada falsa acupuntura).
El grupo de falsa acupuntura se comparaba con el grupo que recibió acupuntura auténtica. Clase . Utilizan un grupo de control placebo (por lo general un aparato de estimulación eléctrica transcutánea desconectado, o agujas enganchadas y no insertadas a la piel), en los que dicho grupo se comparaba con el grupo que recibe acupuntura auténtica.
La calidad de los experimentos es, en orden decreciente C > B >A. En principio se pensó que la calidad de los experimentos de clase B era similar a la de los de clase C, lo que justifica la existencia de numerosos trabajos bajo este enfoque (Richardson y Vincent, 1986, Stacher y Wancura, 1975). No obstante, la experiencia posterior ha demostrado que la falsa acupuntura alivia el dolor de un 33-50% de los pacientes con dolor crónico (Richardson y Vincent, 1986, Vincent, 1989), mientras que el placebo, en los de clase C, alivia entre un 30 y un 35% de los pacientes.
Por ello, la carga de las pruebas es mucho más realista en los experimentos de clase C, y no debe sorprender que todos los ensayos de clase C presentaran diferencias significativas entre los grupos de tratamiento y control (Macdonald y Macrae, 1983, Petrie y Langley,1983, Richter et al, 1991), mientras que en aproximadamente la mitad de los experimentos de clase B no se aprecian diferencias (Edelist et al, 1976, Gaw et al, 1975, Ghia et al, 1976, Hake y Lundeberg, 1990, Hansen y Hansen, 1983, Matsumoto et al, 1974, Vincent,. 1989). Puede concluirse, a partir de los estudios de clase C, que la acupuntura alivia a entre un 55 y un 85% de los pacientes con dolor crónico, y que esta mejoría es significativa sobre los controles placebo, en los cuales sólo mejoraron entre un 30 y un 35% de los pacientes (Macdonald y Macrae, 1983, Petrie y Langley, 1983).
En la clase B, a pesar de la no existencia de diferencias significativas entre los grupos de falsa y verdadera acupuntura, podría ocurrir que los porcentajes de mejoría del 30-50% observado en la falsa acupuntura no fueran atribuibles únicamente al efecto placebo, puesto que estos porcentajes superan los que se aprecian por lo general en los estudios con placebo. Es más, los resultados de los estudios B sugieren que los puntos de acupuntura pueden no ser excesivamente específicos para el efecto analgésico.
Normalmente se acostumbra a omitir totalmente los resultados de los experimentos de clase A, debido al deficiente control de su procedimiento. Puede que ello sea demasiado riguroso, puesto que estos estudios presentan unos porcentajes de mejoría de entre un 55 y un 85% (Chen, 1977, Cheng, 1975, Coan y Wong, 1980, Coan et al, 1982, Kim y Yount,. 1974, Laitinen, 1975, Lee y Anderson, 1975, Leung, 1979, Pontinen, 1979, Spoerel,.1976) que, como se desprende de los ensayos de clase C, está muy por encima del nivel 30-35% del placebo.
En términos estrictos no es lícito realizar una comparación entre los dos tipos de estudios, pero no puede evitarse resaltar la coherencia de los resultados entre las diferentes clases A, B y C.
ACUPUNTURA: VERDADES Y MENTIRAS2
Este tratamiento ancestral chino, no es ancestral, y probablemente ni siquiera es chino. De los documentos más tempranos, el del estudioso de la cultura china Paul Unschuld propone que la idea podría haberse originado en la Grecia Hipocrática y haber sido importada a China más tarde. Definitivamente lo que no tiene son 3.000 años de antigüedad. Los textos médicos chinos más antiguos que datan del tercer siglo de nuestra era no la mencionan. La referencia más temprana al uso de agujas es del año 90 de nuestra era, pero hablan de sangrados con grandes agujas o incluso lanzas. No hay nada en esos documentos que sugiera una disciplina como la acupuntura actual.
Existen evidencias arqueológicas de agujas de esa época. Son grandes. La tecnología para fabricar diminutas agujas de acero como las apropiadas para la acupuntura no ha existido hasta hace unos 400 años.
La referencia más temprana de una influencia china en la medicina de Occidente data del siglo trece. Y no menciona en absoluto la acupuntura. El primer occidental en escribir sobre la acupuntura, Wilhelm ten Rhijn, en 1680, no la describe como la conocemos hoy. No menciona puntos específicos o qi, habla de grandes agujas que se clavan en el cráneo y son dejadas actuar durante 30 respiraciones.
La acupuntura se ha venido utilizando y dejando de utilizar en Europa desde entonces. En América se utilizó en 1826 como un posible medio de resucitar a víctimas de ahogos. No funcionó y «fue abandonada con disgusto».
Durante comienzos del siglo veinte, ninguna referencia occidental a la acupuntura se refiere a los famosos puntos. Simplemente se clavaban agujas cerca de donde dolía. El qi era originalmente el vaho desprendido por los alimentos, y los meridianos eran recipientes. Fue un francés, Georges Soulie de Morant, el primero en utilizar el término meridiano y en asociar el qi con la energía. Corría el año 1939. La acupuntura auricular también fue inventada por un francés en 1957.
El gobierno chino intentó prohibir la acupuntura varias veces entre 1822 y la segunda guerra mundial, durante el gobierno nacionalista chino. Mao la recuperó como parte de su campaña del «médico descalzo» en los años sesenta como una forma barata de aplicar la medicina a las masas. Pero nunca la probó él mismo porque no creía que funcionase. Fue el gobierno de Mao el que acuñó el término «medicina tradicional china».
Hoy en día, si se utiliza la acupuntura en cirugía, es junto con anestesia convencional y medicacion preoperatoria, y sólo se aplica a pacientes que creen en ella y de los que se espera una respuesta en forma de placebo.
Coincidiendo con el incremento de su popularidad en Occidente, dejó de utilizarse en el este. En 1995, médicos americanos conocieron que hoy en día sólo del 15% al 20% de los chinos eligen su «medicina tradicional», y que suele utilizarse junto con tratamientos occidentales bajo diagnóstico de médicos que han obtenido su título en Occidente.
Originalmente se habla de 360 puntos en acupuntura, basados descuidadamente en el número de días del año y no en la anatomía. Sin embargo se ha llegado a registrar el descubrimiento de más de 2000 puntos. Se habla también de 9, 10 o de 11 meridianos.
La acupuntura funciona de la misma forma que el resto de los placebos. Se ha demostrado que alivian el dolor, la nausea y otros síntomas subjetivos, pero no que alteren el curso natural de cualquier enfermedad. Hoy en día se utiliza principalmente para aliviar el dolor, pero incluso los primeros acupuntores chinos mantenían que la acupuntura no es tratamiento para ninguna enfermedad, que su funcionamiento es tan sutil que sólo debería ser empleada al comienzo de la disfunción, y que sólo puedes esperar que funcione si el paciente cree que va a funcionar.
Los estudios han mostrado que la acupuntura libera endorfinas, un aliviante natural del dolor. Los veterinarios afirman que montar a caballo o lanzarle un palo a un perro para que lo recoja también liberan endorfinas. Probablemente golpearte el pulgar con un martillo también libera endorfinas. Y es un inesperado pero excelente remedio contra el dolor de cabeza.
Los médicos tienen demasiadas explicaciones para la aparente respuesta a la acupuntura. Distrae la atención de los síntomas originales hacia el hecho de estar siendo agujereado. Expectación, sugestión, consenso de pares, complicidad, error de causalidad, condicionamiento clásico, condicionamiento recíproco, condicionamiento operante, refuerzo, consenso en grupo, inversión económica y emocional, desafección social y política, beneficio social para la creencia, curso variable de la enfermedad, regresión al promedio, etc. Hay muchas formas en las que la psicología humana puede engañar sobre la efectividad de un tratamiento inefectivo. Luego está el hecho de que no todos los placebos son iguales.
Muchos estudios muestran que la acupuntura funciona para aliviar síntomas subjetivos como el dolor o la nausea. Pero hay varios detalles que arrojan dudas sobre estas conclusiones. Los resultados son inconsistentes, con estudios que encuentran un efecto positivo y estudios que no. Significativamente, cuanto mayor es la calidad del estudio, más improbable es el hallazgo de un efecto. La mayor parte de los estudios los ejecutan creyentes en la acupuntura.
El principal problema al realizar un estudio sobre la acupuntura es encontrar un adecuado control sobre el placebo. Estás clavando agujas en la gente, y la gente lo nota. El doble ciego es imposible; puedes engañar al paciente y hacerle pensar que estás usando una aguja cuando no lo estás haciendo, pero no puedes cegar a quien clava las agujas. Se han utilizado dos clases de control; la comparación entre los puntos y los no-puntos de acupuntura y la utilización de una ingeniosa aguja instalada en una vaina que parece haber penetrado en la piel cuando no lo ha hecho.
En una investigación de George Ulett, se averiguó que aplicando una corriente eléctrica sobre la piel en la muñeca, una forma de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, se consiguió el mismo efecto que aplicando una aguja, y un punto de la muñeca funcionó para síntomas en cualquier parte del cuerpo.
¿Sabes qué? No importa donde aplicas la aguja. No importa de hecho si utilizas una aguja. En los estudios mejor controlados, sólo importó una cosa; el que los pacientes creyeran que se les estaba aplicando acupuntura. Si creían estar siendo tratados con acupuntura, se les mejoró el dolor, no importa si realmente fuese así. Si se les aplicaba acupuntura haciéndoles creer que no, no funcionó. Si no se les aplicaba pero creían que sí, funcionó.
Los practicantes de la acupuntura han utilizado ingeniosos razonamientos para refutar los estudios fallidos. En un reciente estudio utilizando falsa acupuntura como control, tanto la falsa acupuntura como la real funcionaron igualmente bien, y en ambos casos mejor que la falta de tratamiento. La conclusión obvia era que la acupuntura no era mejor que el placebo. En su lugar, los practicantes insistieron en que la acupuntura real hubo funcionado, y la falsa también.
Considerando lo inconsistente de los resultados de las investigaciones y la improbabilidad de la existencia de cosas como los qi y los meridianos, aparte de la gran cantidad de preguntas pendientes de respuesta, es razonable concluir que la acupuntura no es otra cosa que un elaboradísimo y sospechoso placebo.
ESTUDIO ACERCA DE LA ACUPUNTURA 3
Una de los estudios que Wayne Jonas actual presidente del Samueli Institute y exdirector del Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa , el instituto del gobierno de EEUU mostró fue un ensayo clínico randomizado sobre la eficiencia de la acupuntura como terapia para el dolor de espalda crónico en la zona lumbar (una dolencia cuyo tratamiento convencional es poco satisfactorio).
Se dividió a 1162 pacientes cuyo historial médico reflejaba un mínimo de 8 años de dolor de espalda en tres grupos.
Al primero se le aplicó 2 sesiones de 30 minutos de acupuntura por semana durante un par de meses, siguiendo los principios de la medicina tradicional china.
Al segundo se le hizo exactamente lo mismo pero con acupuntura “falseada”; aunque los pacientes creían que recibían un tratamiento normal de acupuntura, los pinchazos se realizaban de manera superficial, y en puntos que los expertos reconocían como inactivos.
El tercer grupo siguió una terapia convencional con medicación y tabla de ejercicios. Los resultados fueron los siguientes:
Los dos grupos que recibieron acupuntura, tanto la verdadera como la falseada, experimentaron el mismo grado de reducción del dolor de espalda…, ¡casi el doble que con la terapia convencional!
Las conclusiones son obvias: los pinchazos estratégicos para conectar meridianos y equilibrar el yin y el yang no parece que sea el elemento clave para quitar el dolor de espalda… sin embargo sí hay “algo” en la acupuntura (podría ser un efecto placebo más poderoso, pero no se sabe todavía) que hace que funcione en este caso específico.
LA ACUPUNTURA NO QUITA EL DOLOR4
Expertos relacionan las mejorías que algunos pacientes experimentan con la autosugestión
La acupuntura no quita el dolor. O sólo lo quita cuando las agujas se colocan en sitios erróneos. Por lo menos esto es lo que ha concluido el último estudio conocido al respecto, hecho por el Nordic Cochrane Centre (Dinamarca) y que aparece en el último número de la prestigiosa revista científica British Medical Journal. En el trabajo se han analizado los resultados de 13 ensayos en los que participaron más de 3.000 voluntarios, y se han eliminado los posibles sesgos de los trabajos.
Los resultados se han medido con la llamada escala visual analógica, que va desde el 0 (nada de dolor) a 100 (insoportable). Los datos muestran una diferencia que "no es estadísticamente significativa" entre los pacientes que recibieron una acupuntura bien hecha y a los que se les aplicó una mala, que fue definida como acupuntura placebo.
Curiosamente, esta última obtenía en un caso una reducción del dolor de 24 en la escala comparado con las personas que no siguieron tratamiento alguno, lo que apunta a un efecto placebo (la autosugestión hace que las personas sientan de otra manera sus síntomas) más que a unas propiedades terapéuticas, aunque en otros ensayos este efecto se reducía a 5 sobre 100. Cualquier variación por debajo de las 10 unidades en la escala no se considera significativa. "Nuestros resultados cuestionan los fundamentos tradicionales de la acupuntura y la hipótesis de que la acupuntura puede controlar el dolor", concluyen los autores del trabajo.
Algunos expertos creen que, aparte del efecto placebo, puede haber un mecanismo "sanador" de la acupuntura. Según éstos, la autosugestión funciona mejor porque ante la idea de que a una persona le claven agujas, ésta puede reaccionar desencadenando la liberación de una serie de neurotransmisores que tienden precisamente a paliar el dolor. Esa reacción justificaría las mejorías que los pacientes dicen que sienten.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
IMAGEN 1: http://www.evisos.com.pe/fotos-del-anuncio/102687
1. Padilla, W.O. 2000. La Acupuntura: Un método médico contemporáneo. Unidad de Investigación en Terapias Complementarias (UNITEC), Universidad Nacional Experimental. Ene - Dic de 2005. Universidad Francisco de Miranda, Coro, Venezuela, 105p.
Chen, G.S. 1977. Therapeutic effect of acupuncture for chronic pain. Am. J. Chin. Med. 5: 45-61.
Macdonald, A.J.R., Macrae, K.D. 1983.Superficial acupuncture in the relief of chronic low back pain. Ann. R. Coll. Surg. Engl. 65: 44-46.
Petrie, J.P., Langley, GB. 1983. Acupuncture in the treatment of chronic cervical pain. A pilot study. Clin. Exp. Rheumatol. 1: 33-35.
Richardson, P.H., Vincent, CA. 1986. Acupuncture for the treatment of pain; a review of evaluative research. Pain. 24: 15-40.
Stacher, G., Wancura, I. 1975. Effect of acupuncture on pain threshold and pain tolerance determined by electrical stimulation of the skin: a controlled study. Am. J. Chin. Med. 3: 143-146.
2. La Acupuntura es mentira: Harriet Hall, Publicado por Ismael, el 1 de diciembre de 2008 a las 07:34, Ismael Valladolid Torres Lugar: Madrid, Madrid, España
http://lamediahostia.blogspot.com/2008/12/la-acupuntura-es-mentira.html
3. Acupuntura: ¿Tienes alma de escéptico, médico o científico? Escrito por Pere Estupinyà
07 Ene 2009 Madrid [España]
4.http://www.elpais.com/articulo/sociedad/acupuntura/quita/dolor/elpepusoc/20090203elpepusoc_6/Tes
La acupuntura no quita el dolor
EMILIO DE BENITO - Madrid - 03/02/2009